Xalapa, Ver.- (AVC/Isabel Ortega) En los últimos días se ha destacado cómo ha crecido la deuda pública del Estado, incluso, se comparó al gobernador Cuitláhuac García Jiménez con el exgobernador Javier Duarte de Ochoa, pero no se ha explicado cómo afectan la contratación de créditos a los veracruzanos.
Este martes 19 de julio, el gobernador Cuitláhuac García Jiménez explicó cómo se ha manejado la deuda pública del estado, que incluye, créditos para la reestructuración de los préstamos que le fueron heredados; créditos a corto plazo, que se deben pagar en un periodo no mayor a un año; y los préstamos de largo plazo, que se deben liquidar antes de que concluya su administración en 2024, y que, según la ley de disciplina financiera, se deben destinar a obra pública.
La deuda pública es la obligación que tiene el Estado por los préstamos totales acumulados que recibe de la banca privada o de la banca de desarrollo, ya sea para generar obra pública o para atender falta de recursos para hacer frente a sus obligaciones financieras, ¿Y cómo afecta esto a los veracruzanos?
Todos los bancos piden un aval para poder entregar un crédito al gobierno del estado, es por lo que deben dejar empeñadas las participaciones federales, que es el dinero que el gobierno federal entrega mes a mes a la Secretaría de Finanzas y Planeación (Sefiplan). En la actualidad, se ha empeñado 56 de cada 100 pesos que envía la tesorería federal.
El dinero que se debería gastar en obras y acciones se debe destinar al pago de la deuda pública del Estado. Si hoy los bancos requirieron al Gobierno para liquidar todos sus préstamos, cada familia veracruzana debería aportar 16 mil pesos, en promedio.
El periodo promedio para pagar todos los créditos del estado, según la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHyCP) es de 16 años, sin embargo, hay préstamos que tardarán al menos 20 años, es decir, administraran tres gobernadores antes de que se logren liquidar.
¿Cómo inició todo?
En septiembre del 2004 el entonces gobernador Miguel Alemán solicitó un crédito de tres mil 500 millones de pesos, a solo tres meses de concluir su periodo constitucional, para inversiones productivas y el pago de algunos compromisos.
Ya en la administración de Fidel Herrera Beltrán (2004-2010) se contrataron varios créditos, se emitieron certificados bursátiles y se compraron bonos cupón cero (créditos por los que solo se paga el interés) que dispararon la deuda del estado a 12 mil 100 millones de pesos, es decir, se incrementó en un 350 por ciento.
El huracán Karl, que impactó territorio estatal en septiembre del 2010, permitió al entonces gobernador Fidel Herrera pedir un crédito de 10 mil millones de pesos a solo unos meses de concluir su administración.
En el período de Javier Duarte de Ochoa (2010-2016), preso por asociación delictuosa y lavado de dinero, la deuda con bancos llegó a 45 mil 801 millones de pesos. Para sumar esa cifra, diputados locales del Congreso de Veracruz, en ese entonces con mayoría del PRI, aprobaron dos reestructuraciones de los créditos entregados por la banca privada.
La reestructuración implica ampliar el periodo de pago y renegociar la tasa de interés que se paga a las instituciones bancarias. Entre más dinero se debe es mayor la tasa que se paga, y es mayor el porcentaje de participaciones que se dejan en garantía.
En la administración de Miguel Ángel Yunes se dio una tercera reestructuración de los pasivos del Estado, para el cierre del bienio el monto por créditos varió de 46 mil 160 millones (2017) a 44 mil 354 millones de pesos (2018). Es el monto de pasivos, solo con bancos, que se heredó a Cuitláhuac García Jiménez.
En el 2019, el hoy gobernador pidió autorización al Congreso de Veracruz con mayoría de Morena, para renegociar -por cuarta ocasión- con los bancos. Lo que hizo la administración fue contratar varios créditos para luego pagar lo que se debía con anterioridad. En total sumaron 13 préstamos por alrededor de 37 mil millones de pesos.
Las últimas tres administraciones -Duarte, Yunes y Cuitláhuac- recibieron finanzas comprometidas, y cada uno determinó sentarse a negociar con los bancos para replantear el plazo de pago y el interés de los créditos contratados por sus antecesores, lo que impactó al alza, en la mayoría de los casos, en lo que se debía.
Cómo ha variado la deuda con bancos en el periodo de Cuitláhuac
Datos de la SHyCP detallan que la deuda con los bancos, al 31 de marzo del 2022, ya en el gobierno de Cuitláhuac García Jiménez era de 45 mil 197 millones de pesos, que incluye créditos a corto plazo que ha contratado desde el 2019.
En el 2018, cuando recibió la administración estatal, se reportaba una deuda de 44 mil millones 354 pesos; para el 2019 el monto bajó a 43 mil 820 millones y para el 2020, cuando se logró concretar la reestructuración se liquidaron algunos créditos y el monto que se reportó en diciembre fue de 42 mil 975 millones de pesos.
Sin embargo, en el 2021, con la parálisis económica y la pérdida de empleos por la pandemia la deuda con los bancos aumentó a 43 mil 975 millones de pesos. Para el primer trimestre del año, lo pendiente de pagar es de 45 mil 197 millones, de esos, poco más de 33 mil 700 millones corresponde a la reestructuración de la deuda pública.
Los créditos de corto plazo
El gobierno de Veracruz presenta un déficit presupuestal, es decir, es más el dinero que debe pagar que lo que ingresa, sumado a que en diciembre deben pagar aguinaldos y prestaciones a la burocracia.
Ante ese escenario cada fin de año, el gobierno en turno contrata créditos que deben pagar en el siguiente ejercicio fiscal, Cuando los diputados aprueban el presupuesto autorizan la posibilidad de contratar deuda que no debe superar el 5 por ciento del presupuesto estatal, que en la actualidad es de aproximadamente 7 mil millones de pesos.
Desde que llegó Cuitláhuac García el monto ha variado desde 2 mil 500 millones de pesos, hasta los mil 600 que en su conjunto en los cuatro años supera los 8 mil 300 millones de pesos que se pidieron para cerrar el ejercicio fiscal.
Ese dinero, se ha utilizado para pagar la nómina de educación estatal, así como aguinaldos y quincenas de la burocracia.
En el año 2018, se pidieron créditos por 2 mil 500 millones; para el 2019, el monto bajó a 2 mil 400 millones; para el 2020, el préstamo fue de mil 800 millones; y el año pasado, 2021, fue de mil 600 millones.
De esos créditos, el Registro Único de Deuda, reporta mil 200 millones de pesos pendientes de pago, que se deben liquidar antes del 31 de diciembre de este año.
Deuda a largo plazo
Aunque en el discurso el gobernador asegura que no ha contratado pasivos, lo cierto es que en septiembre del 2021 su gobierno pidió 2 mil millones de pesos que se pagarán en 20 años, ese dinero, según se registró ante Hacienda, es para inversión productiva. Cuando concluya su periodo se mantendrá el mismo saldo del pasivo.
En diciembre del 2020 pidió mil millones de pesos para obra pública, dejó en garantía el Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social. A la fecha se deben 866 millones de pesos y se tendrá que liquidar antes de que concluya su administración, en septiembre del 2024.
Además, en marzo del 2020, contrató una línea de crédito por 450 millones de pesos por concepto de factoraje, dinero que se usó para pagar a empresarios con los que se tenían deudas desde el período de Javier Duarte.
En total, García Jiménez generó deudas por más de 10 mil 500 millones de pesos, en créditos a corto y largo plazo y dejará un pasivo de 2 mil millones de pesos a pagar hasta el 2041.
Aún se deben los bonos que contrató Fidel Herrera
En el reporte de la Secretaría de Hacienda detalla que se deben 2 mil 278 millones de pesos de un total de 4 mil 474 millones de pesos que se recibieron por bonos cupón cero para la reconstrucción; y 579 millones de mil 234 que se contrataron para acciones de seguridad. El dinero se debe al Banco Nacional de Obras y Servicios (Banobras) y se contrató a 240 meses, es decir, a 20 años.



