Xalapa, Ver. (AVC/Ana Mozo).- Entre caminos rurales, cafetales y vegetación, los muros de la antigua Iglesia de Santa María Magdalena Coapan aparecen como el último gran vestigio de una comunidad que desapareció y cuya historia sigue viva en los relatos de los habitantes de la región de Naolinco.
Ubicadas cerca de la congregación de San Pablo Coapan, estas ruinas del siglo XVIII permiten al visitante acercarse a un episodio poco conocido de la historia de Veracruz, marcado por una epidemia, el abandono de un antiguo asentamiento y la supervivencia de una memoria transmitida entre generaciones.
Un templo entre el bosque y la memoria
La experiencia comienza desde el trayecto. Para llegar a las ruinas es necesario internarse en la zona rural de Coapan, donde el paisaje cambia entre potreros, cafetales, cañaverales y caminos rodeados de vegetación.
Al final del recorrido aparecen los gruesos muros de piedra y la torre del antiguo templo, estructuras que han resistido cerca de tres siglos pese al deterioro y la humedad de la región. La iglesia fue construida durante el siglo XVIII, cuando Santa María Magdalena Coapan era todavía una población habitada.
Dentro del recinto ya no existe la cubierta original, pero permanecen parte de la fachada, el arco de acceso, vestigios del altar y la torre. El silencio y las ruinas permiten dimensionar que en este punto existió alguna vez una comunidad organizada alrededor del templo.
La epidemia que quedó en la tradición oral
La desaparición del antiguo poblado está vinculada, en la memoria de los habitantes, con una epidemia que habría provocado numerosas muertes y obligado a los sobrevivientes a abandonar el lugar.
Los relatos no son uniformes. Algunas versiones identifican la enfermedad como viruela negra, mientras otras hablan de fiebre española. No existe consenso documental sobre cuál fue exactamente el padecimiento ni sobre la fecha precisa en que ocurrió la epidemia, pero la historia permanece profundamente ligada al sitio.
Según la tradición oral, los enfermos eran llevados al templo y atendidos con remedios caseros, entre ellos infusiones de hojas de plátano o higuerilla. También se cuenta que, ante el número de fallecimientos, algunos cuerpos fueron sepultados bajo el edificio religioso.
Con el paso del tiempo, la población desapareció y únicamente quedaron en pie las estructuras de piedra de la iglesia.
Qué puede vivir el visitante en Santa María Magdalena Coapan
La visita es principalmente una experiencia de turismo cultural, histórico y rural. No se trata de un recinto museográfico ni de un espacio con recorridos convencionales, sino de un sitio donde el paisaje y las ruinas narran la transformación de una comunidad.
El recorrido permite observar la arquitectura del templo, caminar entre sus antiguos muros y contemplar el paisaje del valle. Desde algunos puntos de la ruta también se distinguen áreas de cultivo que forman parte de la vida cotidiana de las comunidades cercanas.
Para realizar la visita conviene disponer de entre dos y tres horas, considerando el traslado y la caminata. Se recomienda acudir durante el día, utilizar calzado adecuado para caminos rurales, llevar agua y verificar previamente las condiciones de acceso, especialmente durante la temporada de lluvias.
Un vestigio colonial cerca de Naolinco
La historia documental de la región de Coapan se remonta al periodo colonial. El Códice Chapultepec contiene referencias relacionadas con la zona y está fechado en 1665, mientras que sobre el pórtico de la antigua iglesia permanece una inscripción del siglo XVIII que da testimonio del desarrollo alcanzado por la población durante el periodo virreinal.
Para llegar desde Xalapa se toma la carretera hacia Naolinco y posteriormente el desvío hacia la zona de Coapan. Desde la comunidad, el acceso a las ruinas continúa por caminos rurales, por lo que resulta conveniente solicitar orientación local antes de iniciar el recorrido.
La Iglesia de Santa María Magdalena Coapan conserva algo más que muros antiguos: resguarda la memoria de un pueblo desaparecido y permite comprender cómo las epidemias, las migraciones y el paso del tiempo también han transformado el paisaje humano de Veracruz.



