Xalapa, Ver (AVC) Cada año, entre agosto y noviembre, millones de aves rapaces, junto con aves acuáticas, canoras y otras especies migratorias, sobrevuelan el estado de Veracruz durante su viaje desde el sur de Canadá y Estados Unidos hacia regiones más cálidas de América.
Este espectáculo es posible gracias a la geografía única de Veracruz, ya que la Sierra Madre Oriental y el Golfo de México forman un "embudo natural" que concentra el paso de las aves en una estrecha franja del centro del estado, convirtiéndolo en uno de los mejores lugares del mundo para observar la migración de rapaces.
Las altas temperaturas de la planicie costera generan corrientes de aire ascendentes, conocidas como termales, que permiten a especies como el milano del Misisipi, la aguililla ala ancha, la aguililla de Swainson, el halcón peregrino y el águila pescadora recorrer miles de kilómetros con un menor gasto de energía.
Incluso otras aves, como cigüeñas, pelícanos blancos y patos aguja, aprovechan estas corrientes para desplazarse.
Un laboratorio natural para la ciencia
El estudio sistemático de este fenómeno comenzó a principios de la década de 1990 con el proyecto Veracruz: Río de Rapaces, impulsado por Pronatura Veracruz, Hawk Mountain Sanctuary y Hawk Watch International.
Desde entonces, investigadores realizan conteos anuales y monitorean el paso de las aves mediante una metodología estandarizada que ha permitido construir una de las bases de datos de monitoreo de aves rapaces más importantes y longevas de México.
La información recopilada también contribuye al Índice Continental del Estado Poblacional de las Aves Rapaces (Raptor Population Index), utilizado para evaluar la salud de estas especies en Norteamérica.
Actualmente se estima que alrededor de cinco millones de aves de 25 especies de rapaces cruzan cada otoño por la costa veracruzana.
Cuatro especies representan cerca del 98% de los individuos observados: el milano del Misisipi, la aguililla ala ancha, la aguililla de Swainson y el zopilote aura.
Un fenómeno que también enfrenta amenazas
Aunque la migración de rapaces continúa siendo uno de los grandes espectáculos naturales de América, estas especies enfrentan diversos riesgos asociados a la actividad humana.
Las líneas de transmisión eléctrica pueden provocar colisiones y electrocuciones, mientras que la instalación de parques eólicos en rutas migratorias representa un reto que aún requiere mayor investigación en México para conocer su impacto sobre las poblaciones de aves.
A ello se suma la pérdida de vegetación en los sitios donde descansan o pasan el invierno, lo que reduce las condiciones necesarias para completar con éxito su recorrido anual.
El paso de rapaces por Veracruz es un recordatorio de la riqueza biológica del estado y de la importancia de conservar los ecosistemas que hacen posible uno de los viajes más extraordinarios del reino animal.



