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Barricaña: la tradición familiar de Mahuixtlán que llegó a 80 sabores

Barricaña nació en Mahuixtlán en 1999 con cuatro sabores; hoy ofrece cerca de 80 variedades elaboradas con caña y frutas de productores locales.

AVC Noticias

26 septiembre, 2026

Xalapa, Ver. (AVC/Ana Mozo).- Barricaña de Mahuixtlán comenzó en 1999 con cuatro sabores y un pequeño local familiar. Más de dos décadas después, el proyecto ofrece alrededor de 80 variedades de licores y toritos artesanales, elaborados con aguardiente y frutas adquiridas a productores de la propia localidad.

La historia comenzó cuando María Gemma Vázquez Hernández decidió convertir en una actividad comercial lo que hasta entonces era un pasatiempo de su esposo: la elaboración de vinos.

En aquellos años, Mahuixtlán era conocido principalmente por la producción de aguardiente. Quienes llegaban a la localidad buscaban esta bebida, mientras los licores, toritos y otras preparaciones todavía tenían poca presencia en la oferta local.

“Mi esposo tenía un hobby de elaborar vinos y ahí los tenía almacenados, pero no los sacaba a la venta. Yo le sugerí que había que sacarlos, dar a conocer lo que él elaboraba”, relató.

Tras convencerlo, María Gemma comenzó a vender los productos en un pequeño establecimiento ubicado en la calle Primero de Mayo número 64, en el centro de Mahuixtlán. El negocio arrancó con apenas cuatro sabores.

La variedad aumentó gradualmente a partir de las peticiones de los clientes. La familia comenzó a experimentar con otros ingredientes hasta alcanzar actualmente alrededor de 80 variedades de licores elaborados con fruta natural.

Entre los productos más solicitados se encuentran los licores de mora, nanche, maracuyá y tamarindo, además del aguardiente natural, una bebida vinculada históricamente con Mahuixtlán.

Los toritos se elaboran en sabores como cacahuate, piñón, coco, piña colada y café.

De un local a tres puntos de venta

El crecimiento de Barricaña también amplió su presencia en la localidad. Aproximadamente una década después de abrir el primer establecimiento, la familia instaló un segundo punto de venta en la entrada de Mahuixtlán, sobre el kilómetro 2.5.

Hace alrededor de dos años abrió una tercera sucursal sobre la carretera hacia Tuzamapan y Jalcomulco.

La expansión también involucró a productores de la comunidad. María Gemma explicó que la fruta utilizada en los licores se compra directamente a habitantes de Mahuixtlán que la cultivan en sus terrenos.

“Tratamos que todos nuestros productos sean artesanales y toda la fruta que compramos se la compramos a la gente de aquí mismo del pueblo”, señaló.

De esta forma, el proceso involucra a familias dedicadas al cultivo de frutas, además de quienes participan en la elaboración y comercialización de las bebidas.

Del cultivo de caña al aguardiente

La historia de Barricaña está ligada también a la producción de caña, una actividad presente en la economía de Mahuixtlán.

Miguel Ángel Carrera Vázquez, integrante de la familia, explicó que la elaboración del aguardiente comienza desde el cultivo y maduración de la planta. Dependiendo de las condiciones, este proceso puede extenderse entre seis meses y dos años, hasta alcanzar una concentración adecuada de azúcares.

En la zona se utiliza principalmente la denominada caña criolla, aunque también existen otras variedades.

Después de la cosecha y limpieza, la caña llega al trapiche, donde es molida para extraer el jugo. Posteriormente, este se fermenta con levadura durante aproximadamente dos o tres semanas, periodo en el que los azúcares se transforman en alcohol.

El siguiente paso es la destilación. La familia utiliza alambiques para calentar el mosto fermentado; el alcohol se evapora y pasa por un serpentín, donde se enfría y condensa hasta regresar a estado líquido.

Durante este proceso, el aguardiente se divide en cabeza o punta, cuerpo o corazón y cola. Miguel Ángel explicó que la parte central es la que se aprovecha principalmente como bebida, mientras las otras fracciones presentan características distintas y pueden utilizarse en mezclas.

La fruta de Mahuixtlán llega a la botella

Una vez obtenido el aguardiente, se incorporan ingredientes producidos en la región. Tamarindo, maracuyá, limón, vainilla y café forman parte de las materias primas utilizadas para elaborar distintos licores y toritos.

Así, una bebida que comienza con la caña cultivada en la zona incorpora también parte de la producción agrícola de otras familias de Mahuixtlán.

Barricaña también ha desarrollado nuevas formas de consumir sus productos. Hace aproximadamente cinco años comenzó a elaborar un cóctel a base de licor de tamarindo, como alternativa a preparaciones hechas tradicionalmente con vodka, whisky o ron.

Para la familia Vázquez Hernández, Barricaña pasó de ser un proyecto doméstico a una actividad comercial vinculada con otros productores de la comunidad.

Más de dos décadas después de iniciar con cuatro sabores, Barricaña mantiene la elaboración artesanal y ofrece alrededor de 80 variedades, en una historia familiar que comenzó con la caña y se amplió con las frutas cultivadas en Mahuixtlán.

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