Xalapa, Ver.- (AVC/Ana Mozo) Envejecer con VIH es un reto poco visibilizado en el ámbito social y de políticas públicas. Las personas mayores de 50 años que viven con este virus enfrentan discriminación, envejecimiento acelerado y una falta de apoyo en las políticas actuales, afirmó Areli Saldaña, integrante del Instituto de Salud Pública de la Universidad Veracruzana (UV) y del Seminario Universitario Interdisciplinario sobre Envejecimiento y Vejez del CIESAS Golfo.
En el marco del Día Mundial del Sida, celebrado el 1 de diciembre, Saldaña destacó que, aunque hace cuatro décadas el diagnóstico de VIH era prácticamente una sentencia de muerte, hoy, gracias a la distribución de tratamientos antirretrovirales, muchas personas con VIH alcanzan la vejez e incluso podrían superar la esperanza de vida promedio en México: 78 años para las mujeres y 73 para los hombres.
“La forma en que se vive y se transita la vejez con VIH requiere ser explicada desde una perspectiva multidisciplinaria”, afirmó Saldaña, señalando la importancia de la participación de disciplinas como la antropología, la medicina, la salud pública, la psicología, la nutrición y la sociología.
A pesar de los avances, el tema del VIH sigue siendo difícil de abordar públicamente, y hablar sobre el envejecimiento con esta condición es aún más complicado. Las personas mayores con VIH enfrentan nuevos retos y requieren estrategias específicas, ya que envejecen de manera acelerada en comparación con quienes no tienen esta condición.
Además, la discriminación a la que se enfrentan es especialmente grave, pues no es lo mismo vivir con VIH a una edad temprana que enfrentar el diagnóstico en la vejez, especialmente considerando que muchas personas con VIH también desempeñan roles como cuidadores.
“La invisibilización de esta problemática es alarmante y gran parte de la sociedad desconoce su gravedad”, advirtió Saldaña. Subrayó que la solución no se limita a los tratamientos médicos, sino que es necesario adoptar un enfoque integral y multidisciplinario que contemple las experiencias, necesidades, condiciones sociales y emocionales de estas personas. Además, es crucial preparar a las futuras generaciones para enfrentar este tipo de situaciones y promover su bienestar de manera sostenible.



