FELIPE DE JESÚS FERNÁNDEZ BASILIO
DESDE A JANELA
T MEC
Hay una noticia que hasta el momento prácticamente ha pasado desapercibida en México pero que la prensa de Estados Unidos le ha venido dando un seguimiento constante y esa noticia versa sobre el freno legislativo que va a tener en ese país la ratificación del aun no nato instrumento comercial.
Y es que a decir de la senadora Nancy Pelosi, dicho tratado será ratificado hasta que México no solo apruebe, sino que aplique nuevas reformas laborales, así como hasta que Trump derogue los aranceles impuestos a México y Canadá.
Como podemos ver se trata de un tema de política doméstica del país vecino debido a que ahora la mayoría legislativa en la cámara alta la detenta el partido demócrata y por ello es que este partido opositor al gobierno de Trump es quien fija la agenda legislativa en esa cámara y detener la ratificación del acuerdo comercial es frenar el cumplimiento de una de las principales promesas de campaña del presidente.
Máxime que, al exigirle eliminar los aranceles impuestos a México y a Canadá aparte de aliviar resquemores entre los socios comerciales, deja a Trump como lo que es, un necio que se opone a levantar los aranceles que impuso unilateralmente, aunque perjudique a la implementación de una de sus obras principales.
Mientras que, al exigir la implementación de nuevas leyes laborales en México, solo demuestra congruencia con lo que Trump siempre dijo para echar abajo el TLCAN, que los precios de mano de obra mexicanos eran inferiores por mucho a los de Estados Unidos y que eso es lo que hace que las fábricas estadounidenses se trasladen a México y dejen en el abandono a muchas otrora prósperas ciudades industriales norteamericanas.
Mas como todo buen populista, Trump lanza una cortina de humo diciendo que, si México no detiene la migración ilegal y el tráfico de drogas, él va a poner los aranceles a los automóviles y hasta remacha diciendo que no está jugando y que concede a México un año para cumplir con su capricho; cuando lo que realmente oculta es que no puede sacar adelante su tratado comercial.
Bueno, pues eso es a grandes rasgos la cuestión política estadounidense en relación al T MEC y mientras en México poco se dice al respecto y es que según los negociadores mexicanos tanto el extinto gobierno de Peña como el naciente gobierno de López sacaron en común acuerdo una negociación perfecta.
Y es que según ellos fue todo tan maravilloso que como resultado de sus excelentes gestiones un secretario de Peña fue elogiado a más no poder, un enviado de López fue considerado como parte del equipo exitoso y el yerno de Trump recibió la máxima condecoración que México entrega a los extranjeros que hacen algo bueno por el país.
Mas al parecer, las cosas no son tan buenas para el gobierno de México como se dijo en ese entonces, ya que el tratado fue impuesto casi unilateralmente por el gobierno de Estados Unidos y como muestra de ello son las reformas laborales que ahora exige la lideresa de la mayoría demócrata en el Senado de los Estados Unidos, ya que de aplicarse los sueldos se igualarían entre ambos países, ya que en el tratado se estipula que al menos el 40% por ciento de la producción de un automóvil en México deberá de ser ensamblado por trabajadores que ganen por lo menos 16 dólares por hora de trabajo.
Y no porque sea malo que en México se ganen salarios verdaderamente competitivos, al contrario, es lo deseable; mas dudo que el gobierno tenga una remota idea de cómo lograrlo con tantas deficiencias educativas y laborales.
Y es que en la educación vamos como el cangrejo, para atrás; restableciendo el poder sindical y quitando las evaluaciones hechas por entes autónomos del gobierno y que de no aprobarlas se podía perder el trabajo por notoria incompetencia para el mismo.
Y en cuanto al sistema laboral, quedamos como en aquel cuento del Emperador que creía que tenía un traje elegantísimo cuando en realidad estaba desnudo; ya que siempre se nos ha dicho y hemos creído que nuestras leyes laborales son de vanguardia, cuando en verdad ni si quiera cumplen con los estándares mínimos establecidos por la OIT (Organización Internacional del Trabajo), tales como la existencia de órganos profesionales e imparciales de impartición de justicia, freno al sindicalismo monopólico, defensa efectiva también para los empleadores (ya que muchas veces los conflictos se resuelven por medio de chantajes y extorsiones) y en general una histórica visión antagónica entre capital y trabajo.
Por esas dos razones es que se empieza a generar la idea de que los representantes mexicanos firmaron sobre las rodillas el tratado comercial; sin ver que el país al que representaban no estaba preparado aun para implementar las medidas a las que se comprometieron y por ello es que no fue tan bueno su trabajo, ya que al menos debieron de haber negociado un tiempo para poner al día la legislación y el modo de aplicarla, ya que para poder ofrecer sueldos más altos debe de haber también mano de obra más calificada y ésta solo se logra con mejor educación y ésta por el momento desgraciadamente no la va a haber.
felfebas@gmail.com
Twitter: @FelipeFBasilio

