José Luis Couttolenc Soto
Fotos (1) Luis Fernando Fernández, (2 y 3) cortesía José Santiago
Xalapa, Ver.- En Jonotla, municipio de la sierra norte del estado de Puebla, José Santiago Francisco, investigador del Instituto de Antropología de la Universidad Veracruzana (UV), analizó por primera vez el sentir de niños y jóvenes quienes han sido excluidos del aprendizaje de su lengua materna: totonaca.
En entrevista, José Santiago habló de los hallazgos del trabajo de investigación “Narrativa de la interrupción de la transmisión intergeneracional del Totonaco”, que realizó con Ana Karen González Calleja, de la Universidad Intercultural de Puebla.
A diferencia de estudios lingüísticos tradicionales que se enfocan en hablantes activos, el trabajo de sociología del lenguaje de Santiago Francisco y González Calleja, permite identificar un fenómeno crítico de desconexión familiar, en donde los abuelos son monolingües en totonaco y los nietos en español, que lleva a que los padres actúen como puente bilingüe; sin embargo, los últimos han decidido no transmitir la lengua original.
“Nietos y abuelos ya no se comunican, se rompió la transmisión y esto genera que algunos jóvenes sientan que han perdido una parte de su ser, mientras que otros lo ven con indiferencia al haber normalizado el desplazamiento de su cultura», señaló Santiago Francisco.
Considera el investigador de la UV que la escuela ha sido un agente principal en hacer sentir al indígena como «persona de segunda”, desplazando el totonaco por el español bajo una narrativa de «utilidad».
La investigación recoge también testimonios de personas de la tercera edad que se sienten «mudas o sordas» ante el español, un sentimiento de inferioridad que los lleva a evitar que sus hijos pasen por las mismas dificultades, interrumpiendo así el ciclo del habla.
José Santiago Francisco, quien es el primer totonaco en obtener el grado académico de Doctor (en Investigación Educativa) por esta casa de estudios, enfatizó que el problema no son las lenguas en sí (como el español o el inglés), sino quién controla la educación y el gobierno. “La lengua existe en la medida en que se pone en práctica; si no se habla, queda solo como algo abstracto en la mente», dijo.
Al hacer un llamado a la revalorización, apuntó que el trabajo de referencia, que dio origen a un artículo que publica la revista Balajú, que se edita en la UV, busca visibilizar las narrativas orales y el conflicto de identidad que enfrentan las nuevas generaciones.
Para concluir, refirió que lo natural debería ser el plurilingüismo, pero en México prevalece la negación de las lenguas originarias debido al desprestigio social.


