Cosoleacaque, Ver.- (AVC/Sergio Aldazaba) Detectives de la Policía Ministerial dependientes de la delegación Coatzacoalcos, lograron la detención de un presunto pederasta que era buscado por numerosos abusos sexuales contra niñas de una colonia de Cosoleacaque.
Se trata del sujeto identificado como Casimiro N, de 57 años, comerciante de la colonia Fernando Gutiérrez, quien ya se encuentra tras las rejas para responder conforme a derecho por la orden de aprehensión en su contra.
Hasta el momento se sabe de tres casos documentados por autoridades ministeriales, pues padres de las menores víctimas con identidades resguardadas denunciaron en su momento.
Será sometido a juicio por los hechos de las carpetas SUIJP/DXXI/FE1/324/2020 y la SUIJP/DXXI/FE1/349/2020, más otras que se le están acomulando en el Juzgado de Procedimientos Orales de Minatitlán.
A decir de vecinos de la colonia citada, comentan que Casimirio N transitaba por la vida como un tranquilo y amable comerciante de masa y tortillas, el cual era visto con su carretilla y cubetas.
Señalaron que llegaba a la tortillería "Raquelita", ubicada en la misma colonia, sin saber que este treyecto lo hacía a diario para ponerle el ojo a sus posible víctimas a las que se acercaba con ofrecimientos de regalos, dinero o, si se resistían, las amenazaba.
Cabe señalar que el sector donde el presunto violador operaba es de alta marginación, y muy poco atendida por las instancias de gobierno, por lo que es alto el nivel de niños que son vulnerables a este tipo de agresores y otros peligros.
El supuesto pederasta que ya es apodado el Jeffrey Epstein del sur de Veracruz, en alusión al magnate pedofilio que estaba tras las rejas antes de suicidarse, les daba regalos, como juguetes, y dinero a las víctimas para llevarlas a su guarida, en donde cometía sus actos despreciables contra niños y niñas de entre 8, 10 y 11 años.
Una vez que abusaba sexualmente de las menores las manipulaba con dinero y amenazas para que lo dejaran saciar sus bajos instintos y posteriormente los amenazaba con hacerles daño a ellos o a sus padres si decían algo.
Así operó durante varios años hasta que finalmente las víctimas lograron romper el silencia y una vez que los padres se dieron cuenta de que eran blanco de abusos cuando las víctimas manifestaron cambios repentinos en su personalidad y entorno social.



