Xalapa, Ver.- (AVC) La contralora general, Mercedes Santoyo reconoció que la dependencia a su cargo si tiene que cuidar las manos de los secretarios de despacho, pues muchos no tienen autocontrol al llegar al cargo.
En su mensaje ante diputados locales aseguró que ella tiene representación en los comités de obra de las dependencias, donde se asignan los contratos, y destacó que, aunque ella hace observaciones por posibles irregularidades, la concesión de las obras depende de los secretarios de despacho.
En la sesión de preguntas y respuestas, la funcionaria aseguró que se cree que la Contraloría es la que controla el gasto público, pero no, por su naturaleza, solo puede dar las herramientas y metodología para que se pueda autocontrolar el ente y así se garantice el cumplimiento de objetivos institucionales.
Participamos en los comités de obra, pero la ley orgánica del Poder Ejecutivo nos da las facultades a la Contraloría de acompañar en estos comités con funciones de recomendaciones, asesoría, y pronunciamiento de la normatividad que aplica.
Al ser cuestionada por el diputado Bingen Rementería sobre la razón de ser de la dependencia, cuando solo pueden hacer recomendaciones, pues todo es atribución de las ejecutoras de obra, respondió que si los funcionarios se autocontrolaran no tendrían que estar supervisándolos.
Nosotros no tendríamos ningún sentido en poder vigilar, ni cuidar manos, ni nada, si cada quién hiciera lo que tiene qué hacer cómo lo debe de hacer. La contraloría está así en todos los estados y tendrá que seguir coadyuvando.
En otro tema, confirmó que todos los órganos internos de control de las dependencias del Estado han abierto expedientes de investigación, luego de que diputados del PRI denunciaron la asignación dudosa de contratos de algunas dependencias como Seguridad Pública, Sesver, Sedesol, entre otras.
Muchos ya tiene expedientes respondió al asegurar que están conscientes que, de no hacerlo, podrían incurrir en omisiones y se les pueden fincar responsabilidad, sin embargo, se deslindó con el argumento que no pueden dar seguimiento a lo que hace cada uno de los secretarios de despacho.



