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El Baluarte San Javier en la ciudad amurallada de Veracruz

Después de su fundación como ciudad el 28 de marzo de 1600, la Nueva Veracruz tardó todavía 35 años en iniciar los trabajos de amurallamiento para protegerse de las incursiones piratas y las naves militares de los países hostiles a España.

AVC Noticias

05 noviembre, 2023

Texto e imagen: Mario Jesús Gaspar Cobarruvias *

Derechos Reservados

(Versión publicada el 11 de marzo de 2016 y actualizada el 5 de noviembre de 2023)

Después de su fundación como ciudad el 28 de marzo de 1600, la Nueva Veracruz tardó todavía 35 años en iniciar los trabajos de amurallamiento para protegerse de las incursiones piratas y las naves militares de los países hostiles a España.

Entre 1634 y 1635 se concluyeron los dos baluartes costeros de Nuestra Señora de la Concepción y Santiago, en los extremos noroeste y sureste respectivamente. Para 1663, ya poseía una muralla de cal y canto rematada por estacas de madera y 5 precarias fortificaciones que impropiamente recibieron el nombre de baluartes, protegiendo la parte de tierra y ubicados en los giros de las calles.

Estos "baluartes" fueron emplazamientos provisionales de cañones que nunca fueron debidamente remodelados ni modernizados, su construcción fue financiada en buena medida por los vecinos de la ciudad. Uno de ellos, situado casi a mitad del lado occidental, recibía el nombre de Baluarte del Capitán Francisco López de Nava. En 1684 se agregó otro con 6 cañones llamado San José.

Después de 1763, cuando se levantó una muralla totalmente de mampostería de piedra y los bastiones menores adoptan la advocación de santos católicos en sus nombres, este baluarte pasó a llamarse oficialmente San Javier.

Como sus demás compañeros del mismo tamaño, que llegaron a ser 6 (San Juan, San Mateo, Santa Gertrudis, Santa Bárbara y San José), el San Javier no era un verdadero baluarte, pues excepto la forma de polígono de 5 lados, no poseía las medidas, tamaño, espesor, altura y número de cañones suficientes que sí poseían los verdaderos baluartes que eran los de Santiago y Nuestra Señora de la Concepción, según dictaba el Arte de la Fortificación y detalla en su informe el muy competente ingeniero Miguel del Corral el 30 de junio de 1783:

“En lo restante del recinto están repartidos en sus ángulos, y lados seis baluartes pequeños, en figura irregular pentagonal de tres varas de altura desde el nivel de terreno natural, al terraplén, con solo un pequeño cuerpo de guardia cada uno, capaz de cuatro hombres y un cabo, los parapetos de cuatro y medio pies de espesor, unos con seis, otros con ocho, y uno con diez entroneras para igual número de cañones, repartidos en los flancos, dos en las caras, y uno en el ángulo flanqueado, se sube á ellos por rampas de mampostería sumamente rápidas en medio de las golas. Estos son muy defectuosos, tanto por su corta altura, ser descubiertos de los merlones al cimiento desde cualquier punto de la campaña y dominados de las cortinas solamente una de trescientas y treinta varas, de que resulta una proporcionada línea de defensa, pero todas las demás son pequeñas, y corta la defensa del tiro del fusil, pues las hay de doscientas y noventa y ocho varas, y ciento sesenta, interrumpidos ó embarazados los fuegos de algunos flancos, por los tambores hay tres Puertas de Tierra.” (Moncada Maya 2003:2)

El teniente-coronel Juan Camargo el 1 de enero de 1816 informó a su superior el gobernador interino de Veracruz, Fernando Miyares y Mancebo en su RELACIÓN CIRCUNSTANCIADA DEL ESTADO DE LAS FORTIFICACIONES EXISTENTES EN LA PLAZA DE VERACRUZ. SUS COSTAS Y REAL FUERZA DE SAN JUAN DE ULÚA EN FIN DEL AÑOS DE 1815, después de describir los baluartes de La Concepción, Santiago y la batería de cañones San Fernando, replicando prácticamente las conclusiones del Corral 33 años antes:

“En lo restante del recinto hay repartidos 6 baluartes pequeños de figura irregular pentagonal de 3 a 4 varas de alto desde el nivel del terreno natural hasta el terraplén, con sus cuerpos de guardia para 10 hombres, y repuestos a los costados de las rampas sobre las golas; unos baluartes tienen 6, otros 8, y uno 10 embrazaduras [sic] para igual número de cañones contenidos en sus flancos y caras, se sube a ellos por rampas de mampostería muy rápidas, situadas en medio de las golas, las que se cierran con puerta rastrillo; los fuegos de algunos de estos baluartes se hallan interrumpidos por los tambores de las 3 puertas de tierra, Merced, Nueva y de México.” (Órtiz Escamilla, 2008:227)

Sin embargo, el juicio más severo lo realiza el mismo Miyares, cuando el 8 de abril de 1816 escribió a su sucesor el mariscal José García Dávila, informándole del estado de la Provincia de Veracruz. Revelando detalles aun más alarmantes respecto a la eficiencia que podría esperarse de los baluartes sobre la muralla:

“La plaza de Veracruz presenta un aspecto verdaderamente melancólico, pues se le da el nombre de plaza cuando para serlo se necesitaría gastar en su defectuoso recinto una inmensa cantidad de dinero. En ella se suponen baluartes a unas pequeñas obras, que teniendo la figura de tales, carecen de capacidad y de todas las demás circunstancias que el arte prefija deban concurrir en los verdaderos baluartes. Estas pequeñas obras están unidas o ligadas entre sí por una pared aspillerada que no tiene ni robustez para resistir el cañón, ni una altura competente, y a la cual se la disfraza con el nombre de cortina [muralla].

Veracruz no tiene terraplén, foso, camino cubierto, ni estacada, y siendo éstas las partes de la fortificación que deben concurrir en un punto para que se conceptúe artificialmente fuerte, se deduce que vuestra señoría toma el mando de una plaza que no es absolutamente sino en el nombre, y no me aventuraré cuando diga que su fortificación no es suficiente a resistir por más de cinco días a un enemigo que, siendo medianamente diestro, la ataque con un tren [de artillería] y un preparativo regular.” (Órtiz Escamilla 2008:239)

El San Javier estaba construido con mampostería que incorporaba rocas sedimentarias de la zona central del Estado de Veracruz, tabiques de barro cocido y "piedra múcara" de 11 de las 19 especies de corales escleractinios del Sistema Arrecifal Veracruzano. Principalmente los que son conocidos como "cerebro" (Colpophylia natans), "estriado" (Diploria sp) y "poroso" (Porites astreoides) compuestos por cristales de aragonito y calcita.

Media apenas 5 metros de altura sobre el terreno, estaba ligeramente elevado sobre la muralla en lugar de dominarla plenamente. En 1798 montaba solo 5 cañones y apenas 3 en 1860, con una escasa guarnición de 8 a 10 hombres, como señalan en sus escritos el historiador Manuel B, Trens y el capitán Sebastián I. Campos.

Debido a los mal diseñados ángulos entrantes y salientes de la muralla, no podía aprovechar su forma poligonal para cruzar fuegos con su baluarte compañero San Mateo y apenas podía apoyar la seguridad de la cercana Puerta Nueva. Esta salida al tráfico de la ciudad fue abierta en 1727 por orden del virrey Juan de Acuña, tuvo que ser dotada de su propio revellín integrado a la muralla, para permitir su defensa, Así como el control de los viajeros que salían por ella al camino real hacia la Ciudad de México por la ruta de las villas de Córdoba y Orizaba.

No obstante sus marcadas deficiencias, el baluarte San Javier prestó servicios al virreinato de la Nueva España y a México, resistiendo los bombardeos de los diferentes asedios extranjeros y nacionales llevados a cabo entre 1811 y 1860.

Aparece claramente representado en la litografía de vista aérea de Veracruz realizada por el artista Casimiro Castro y dibujada por Francisco García entre 1855 y 1856. En esa década, su artillería dominaba perfectamente los almacenes exteriores, unos cobertizos llamados Las Californias que alojaban a los arrieros que pasaban la noche al exterior o que no alcanzaban a ingresar a tiempo al recinto amurallado en el horario establecido oficialmente de 10 a 18 horas.

Para la década de 1880, ya con más de 217 años de antigüedad, estaba totalmente obsoleto y superado ante el cada vez más letal desarrollo de la artillería de proyectiles explosivos, desarrollada por los franceses e ingleses desde 1820. Y cuyo estreno por la flota francesa en combate real, se dio en el terrible bombardeo naval a la ciudad de Veracruz el 27 de noviembre de 1838 dejándola devastada.

El 14 de julio de 1880, con autorización del presidente Porfirio Díaz y el Departamento de Guerra, el Ayuntamiento de Veracruz inició la demolición de la vieja muralla comenzando en la Puerta Nueva, retiró los cañones de los baluartes y siete de los ocho existentes fueron desapareciendo en el transcurso de las siguientes décadas, con excepción del Santiago y muy pequeños trozos de la muralla del lado de mar. El de San Javier fue demolido para ensanchar la calle en cuyo final donde se encontraba, facilitando el tráfico de personas, animales y vehículos al exterior.

El baluarte San Javier estuvo situado sobre la calle de Sebastián Lerdo de Tejada, entre Miguel Hidalgo y Francisco I. Madero, justo en el centro del extremo sur del parque Ciriaco Vázquez, en las coordenadas geográficas de latitud 19°11’55.78"N y longitud 96° 8’28.45"O orientado en un eje noreste-suroeste.

Frente al parque existen unos hermosos pórticos de arco de medio punto y columnas de orden dórico del siglo XIX, llamados Portales de San Javier que recuerdan la advocación del viejo bastión levantado en el siglo XVII.

El 8 de enero de 2009, en el transcurso de una excavación realizada por el Ayuntamiento de Veracruz, aparecieron los cimientos de traza poligonal del San Javier, mismos que fueron fotografiados, ubicados e identificados por el Ingeniero topógrafo y geodesta Cuauhtémoc Pola Spinoso; coincidiendo la posición del hallazgo con la que proporciona el historiador Miguel Lerdo de Tejada en su plano anexo a su obra Apuntes históricos de la heroica ciudad de Vera-Cruz publicada en 1858.

El ingeniero Pola publicó fotos y comentarios en el blog TerraNostra el 12 de enero del mismo año:

"DESCUBREN POR ACCIDENTE EL BALUARTE DE SAN JAVIER EN LA CIUDAD DE VERACRUZ, MÉXICO.

Veracruz, Ver. 8 de Enero del 2009.

Caminando por la banqueta del parque Ciriaco Vázquez (escuela F. J. Clavijero), sobre la calle de Miguel Lerdo de Tejada casi esquina con la calle de Miguel Hidalgo, me encontré con una excavación realizada por el Ayuntamiento o por Teléfonos de México.

Esa excavación de algo más de un metro de profundidad muestra cimientos de piedra múcara (coral) que claramente se ve que es de una obra antigua.

Revisando el plano del Veracruz Amurallado llegué a la conclusión que son parte de los cimientos del Baluarte de San Javier.

Propuesta:

Es una buena oportunidad para que el Alcalde Jon Remetería o el Gobernador Fidel Herrera Beltrán rescaten parte de la antigua muralla que rodeaba al Veracruz colonial. Sería una referencia para la Historia local y un atractivo mas para el turismo histórico en la ciudad.

Se aprovecharía que ésta área es un parque público, y se podría construir una vitrina al ras del piso, para que los veracruzanos y los turistas puedan visitar y contemplar parte del pasado de Puerto.

Anexo las fotos que tomé del lugar y plano de localización basado en el Veracruz Amurallado.

Cuauhtémoc Pola Spinoso"

Su propuesta no fue llevada a la práctica y los vestigios del baluarte de San Javier se volvieron a sepultar bajo las escalinatas de acceso al parque Ciriaco Vázquez por el lado de la calle de Lerdo.

* El autor es originario de la ciudad de Veracruz, tiene el título de Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Veracruzana, Técnico en Informática por el Centro de Estudios en Computación y Diplomado en Historia del Arte Prehispánico, Colonial y Mexicano por el Instituto Veracruzano de la Cultura entre otros estudios. Ha sido profesor en varios colegios de educación media superior en Veracruz, Soledad de Doblado y la Universidad Empresarial en Boca del Río. Se tituló con honores en 2003 y entre muchos reconocimientos a su trayectoria profesional, ha sido galardonado dos veces con el Diploma de Honor y la Medalla de la Institución de la Superación Ciudadana del H. Ayuntamiento de Veracruz en 2014 y 2016, el título de “Hijo adoptivo del pueblo de Tolome” en 2020, en 2023 recibió el reconocimiento del Conservatorio Nacional de Historia y Civismo en el Estado de Veracruz y por segunda vez el Premio Nayo del grupo ARTVER. Está propuesto para recibir la Medalla General Emiliano Zapata Salazar y el doctorado honoris causa por el Consejo Académico Mundial de la Academia Internacional del Centro de Capacitación y Certificación Científico Tecnológico Laboral. Actualmente es conferencista nacional e internacional, investigador independiente en 25 municipios de Veracruz, asesor municipal en historia militar y civil, artista audiovisual, diseñador y escritor, explorador de rutas históricas y guía-senderista. Trabaja en el rescate de la memoria histórica de las poblaciones de Tolome, La Antigua, Piletas, Tlalixcoyan, Fortín, Soledad de Doblado, Chocamán, San Pancho y en la ruta de la Embajada Hasekura y el camino real de Córdoba y Orizaba. Desempeña los cargos de director-fundador del equipo de Exploración y Estudio del Camino Real Veracruz-México, presidente-fundador de la Real Academia de las Artes por la Hispanidad, director de Investigación, Análisis y Proyección Históricas del Proyecto Ruta de Cortés del Consorcio Constructor de Empresas Mexicanas, coordinador-estatal de cultura del Estado de Veracruz en la Promotora Nacional de Economía Solidaria, representante de Veracruz en la Directiva de México Hispano, A. C. y presidente del Comité Veracruz-Boca del Río de la A.P.N. Profesionales por México. Es miembro historiador en Cronistas de Veracruz, A. C., del Patronato de la Casa de la Cultura de Ciudad José Cardel, miembro del grupo AMIGOS DEL MUSEO COMUNITARIO DEL COCUITE – DONADORES DE ANTIGÜEDADES y en los comités “Conmemoración Batalla de Tolome 1832”, “Festejos 180 años del Ilustre Instituto Veracruzano” y “80 años de la escuela primaria Salvador Díaz Mirón”.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Trens, Manuel. B., HISTORIA DE VERACRUZ, TOMO II, LA DOMINACIÓN ESPAÑOLA 1519-1808. Reeditada. Secretaría de Educación y Cultura, Gobierno del Estado de Veracruz, Xalapa-Enríquez, Ver. México, 1992.

Lerdo de Tejada, Miguel. APUNTES HISTÓRICOS DE LA CIUDAD DE VERACRUZ, Volumen III, Capítulo VIII. Imprenta de Vicente García Torres, México, 1858.

Maawad, David, Muñoz Espejo, Francisco Martín, Sanz Molina, Sara Elizabeth, Fernández, Ángel José. FORTALEZAS HISTÓRICAS DE VERACRUZ. Secretaría de Educación del Gobierno de Veracruz-Llave, Xalapa-Enríquez, Ver. México, 2010.

Campos, Sebastián Ignacio. RECUERDOS HISTÓRICOS DE LA CIUDAD DE VERACRUZ Y COSTA DE SOTAVENTO DEL ESTADO. Oficina Tipográfica de la Secretaría de Fomento, Calle de San Andrés núm. 15. (Avenida Oriente, 51), México, 1895.

Ortiz Escamilla, Juan, comp. VERACRUZ EN ARMAS. LA GUERRA CIVIL 1810-1820. Antología de documentos, México, Universidad Veracruzana, 2008.

REFERENCIAS ELECTRÓNICAS

Las defensas de Veracruz en 1783, según una relación del ingeniero Miguel del Corral. Revista Bibliográfica de Geografía y Ciencias Sociales, Universidad de Barcelona, ISSN: 1138-9796. Depósito Legal: B. 21.742-98, Vol. VIII, nº 456, 5 de agosto de 2003, J. Omar Moncada Maya, Instituto de Geografía, UNAM:

http://www.ub.edu/geocrit/b3w-456.htm

Pola Spinoso, Cuauhtémoc. Descubren por accidente el baluarte de San Javier en la ciudad de Veracruz, México. TerraNostra Blog, lunes 12 de enero de 2009:

https://polaterranostra.blogspot.com/2009/01/

Busquets i Vilanova, Camil. La evolución del acorazado. Defensa.com, Edición América Latina, 19 de abril de 2021:

https://www.defensa.com/ayer-noticia/evolucion-del-acorazado

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