Xalapa, Ver.- (AVC) La flor de izote vuelve cada año a las cocinas de Veracruz para convertirse en uno de los ingredientes más apreciados de la gastronomía tradicional, gracias a recetas que han pasado de generación en generación y que siguen vigentes en distintas regiones del estado.
También conocida como flor de yuca, flor cuaresmeña o chochos en la región de Los Tuxtlas, esta flor blanca de sabor ligeramente amargo brota de la planta conocida como izote (Yucca filifera). Aunque en gran parte del país su floración ocurre entre febrero y abril, en territorio veracruzano suele aparecer entre mayo y julio, lo que permite disfrutarla durante la temporada de verano.
Desde la época prehispánica, la flor de izote forma parte de la alimentación en diversas regiones de México. Se recolecta cuando aún está tierna, ya que con el paso de los días adquiere un sabor más intenso y amargo.
En Veracruz, particularmente en las regiones de Orizaba, Córdoba y Los Tuxtlas, este ingrediente se utiliza en una amplia variedad de preparaciones tradicionales. Entre ellas destacan el tesmole con bolitas de masa y manteca, guisos con frijoles, tamales, tortitas de huevo, recetas en salsa roja o verde y platillos acompañados con carne de cerdo.
En Los Tuxtlas, una de las prácticas más arraigadas consiste en asar el racimo completo al carbón hasta que el tallo desprende una espuma natural. Posteriormente, las flores se emplean en recetas como frijoles con chochos o chochos en tomachile, preparaciones que forman parte de la identidad culinaria de la región.
Por su parte, comunidades de la costa veracruzana y pueblos de tradición totonaca incorporan la flor de izote a moles y pipianes, en ocasiones acompañados con camarones de río o de mar.
Además de su importancia gastronómica, la flor de izote destaca por sus propiedades nutricionales. Estudios del Instituto de Ecología Aplicada de la Universidad Autónoma de Tamaulipas indican que contiene un alto porcentaje de proteínas y carbohidratos, además de ser baja en grasas. También aporta vitamina C, nutriente que contribuye al fortalecimiento del sistema inmunológico y favorece la absorción de hierro.
Actualmente, en municipios como Córdoba, diversas fondas y restaurantes de cocina tradicional continúan ofreciendo platillos elaborados con este ingrediente silvestre, permitiendo que habitantes y visitantes disfruten de un producto disponible únicamente durante unas semanas al año.
La flor de izote no solo es un alimento de temporada. También representa una expresión viva de la identidad gastronómica de Veracruz, así como el aprovechamiento de ingredientes nativos que han acompañado la mesa mexicana durante siglos.



