Xalapa, Ver.- (AVC) Es urgente un plan estratégico del campo para contener la carestía y escasez de alimentos, aseguró el doctor Rafael Vela Martínez, quien apunta que a pesar de las cifras poco halagüeñas proyectadas respecto al crecimiento económico de México y los efectos de la inflación, “al momento no se observa que se cambien estructuralmente las estrategias” del gobierno federal y estatal para hacer frente a estos problemas.
En ese sentido, Vela Martínez recuerda que según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), se espera que el crecimiento económico de México para este 2022 sea del 1.7 por ciento “ estas proyecciones nos colocan en el lugar 28 de los 33 países de América latina y el Caribe”, lo cual sumada a la inflación del 7.68 registrada en los primeros meses de este año han derivado en el incremento del 30 al 39 por ciento en el costo de los alimentos de la canasta básica.
A pesar de ello, el especialista en economía, apunta que las estrategias para atajar la inflación como la excepción de aranceles en alimentos importados no es suficiente:
“El punto es que con ello no se asegura que se bajen los precios de los alimentos y menos que existan suficientes, el tema es que los precios siguen estando altos, pues esto se regula a nivel mundial, es decir no porque México anuncie la apertura de compras sin aranceles, ya con ellos van a disminuir los precios de manera inmediata, no dependen de nosotros, ni de la posición de méxico”, expresó.
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“Lo que debieramos promover en todo caso, y es lo que he insistido, es un aumento en la oferta, reactivar al sector agropecuario, porque es la única manera de lograr que bajen los precios, ya que en México, al estar entre los 10 primeros exportadores de alimentos a nivel mundial, y ser el primero en importar maíz, es increíble que nuestra alimentación dependa del exterior”.
Por tal motivo, Vela Martínez enfatiza en la necesidad de un programa estratégico que reactive el campo mexicano, a la par de promover el consumo de lo producido en cada región:
“En todo el mundo se requiere consumir lo producido localmente, pues esto beneficia enormemente la economía de cada una de las regiones, ya que permite cerrar ciclos de negocios, y sobre todo mantener la liquidez dineraria en los mercados locales. Además, al producir lo local, se eliminan riesgos y se da seguridad a la cadena de consumo”.



