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Moros y cristianos, la danza que llena de color las calles de Naolinco

Conoce la danza de moros y cristianos de Naolinco, una tradición de las fiestas de San Mateo Apóstol que combina máscaras, música, espadas, antorchas y una representación transmitida por generaciones.

AVC Noticias

14 septiembre, 2026

Xalapa, Ver (AVC) Las calles de Naolinco de Victoria se convierten cada año en escenario de la danza de moros y cristianos, una de sus tradiciones más representativas y una expresión cultural que forma parte de las fiestas patronales en honor a San Mateo Apóstol.

La celebración reúne a pobladores y visitantes que llegan al Pueblo Mágico para presenciar una danza caracterizada por sus máscaras, vestuarios coloridos, música y una representación de la lucha entre moros y cristianos.

La tradición tiene sus antecedentes en la península ibérica, donde durante siglos se desarrollaron representaciones relacionadas con los enfrentamientos entre musulmanes y cristianos. Posteriormente, estas danzas fueron retomadas por religiosos durante la época colonial como parte de los procesos de evangelización en México.

En Naolinco, la representación se ha transmitido de generación en generación, y aunque no existe un registro preciso sobre el año en que comenzó a realizarse en el municipio, habitantes señalan que se trata de una costumbre que conocen desde hace décadas y que aprendieron desde pequeños.

Los niños y jóvenes participan en los ensayos y aprenden los movimientos, personajes y características de la vestimenta para mantener viva la tradición. Incluso algunos trajes y máscaras pasan de padres a hijos.

Una batalla entre máscaras y espadas

La danza representa el enfrentamiento entre distintos personajes, entre ellos Pilatos, los santiagos, los caínes y el llamado caballito.

Uno de los personajes que destaca es Pilatos, quien utiliza una máscara de mayor tamaño, mientras que Santiago Apóstol se caracteriza por llevar un caballito que simula montar durante la representación.

Los grupos de danzantes tienen libertad para definir parte de sus caracterizaciones. Por ello, además de los personajes tradicionales, las máscaras y disfraces pueden incorporar figuras contemporáneas, como payasos, vaqueros, personajes de películas de terror y otros elementos.

Durante la danza, los participantes realizan enfrentamientos con espadas de madera, conocidos como “planazos”. La representación incluye golpes, empellones y otros movimientos que forman parte de la coreografía y que dan dramatismo al encuentro entre ambos bandos.
La batalla concluye con el triunfo de los cristianos y el recorrido de los danzantes por las calles de Naolinco, acompañados por música y el ambiente festivo de las celebraciones patronales.

Una tradición que también atrae visitantes

La fiesta de San Mateo se ha convertido en uno de los momentos del año en que Naolinco recibe a numerosos visitantes interesados en conocer sus tradiciones.

El reciente nombramiento de Naolinco como Pueblo Mágico también ha puesto mayor atención sobre las expresiones culturales que forman parte de la identidad del municipio, entre ellas esta danza que transforma las calles y espacios públicos durante varios días.

Los vestuarios son parte fundamental del espectáculo. Los danzantes utilizan máscaras, penachos, capas y trajes elaborados especialmente para la celebración, mientras que cada grupo incorpora sus propios diseños y elementos.

La preparación comienza con anticipación, pues además de los ensayos se requiere elaborar o conseguir las máscaras y vestimentas que serán utilizadas durante las presentaciones.

El “entierro del hueso”

Uno de los momentos más particulares de las fiestas ocurre durante la llamada “novena”, el 3 de octubre, cuando los diferentes grupos recorren por la noche las calles de Naolinco acompañados por antorchas.

La procesión reúne a hombres, mujeres y niños que participan con máscaras, disfraces y penachos, mientras las calles se iluminan con cientos de antorchas y fuegos artificiales.

El recorrido culmina en el centro de la población, donde se realiza el llamado “entierro del hueso”, ceremonia que marca el final de las festividades.

El “hueso” es un fémur de res que se deja secar y posteriormente se coloca dentro de una urna de madera decorada por la familia anfitriona de la última bailada. Durante la procesión, la urna encabeza el recorrido hasta llegar al zócalo.

Una vez ahí, el hueso es colocado en el kiosco y se interpreta el último son, con lo que simbólicamente se da por terminada la celebración.

Entre música, máscaras, antorchas y personajes que representan una tradición llegada desde la época colonial, los moros y cristianos continúan formando parte de la identidad de Naolinco. Una costumbre que, generación tras generación, convierte las calles del Pueblo Mágico en un escenario donde historia, religión y cultura popular se encuentran.

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