M

Un sonoro, costosísimo y criminal fracaso

Desde el Café Un sonoro, costosísimo y criminal fracaso Bernardo Gutiérrez Parra ¿Cuándo comenzó el delirio? El primer registro que se tiene es de mayo del 2019 cuando elpresidente Andrés Manuel López Obrador aseguró: “Vamos a tener un sistema de saludcomo el que tienen en Dinamarca, como el que tienen en Canadá, porque no es […]

Bernardo Gutiérrez Parra

27 abril, 2023

Desde el Café

Un sonoro, costosísimo y criminal fracaso

Bernardo Gutiérrez Parra

¿Cuándo comenzó el delirio? El primer registro que se tiene es de mayo del 2019 cuando el
presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró: “Vamos a tener un sistema de salud
como el que tienen en Dinamarca, como el que tienen en Canadá, porque no es un problema
de presupuesto, es un problema de corrupción”.
En enero del 2020, cuando arreciaban las protestas contra el recién creado Instituto de
Salud para el Bienestar (INSABI) por mala atención, falta de medicamentos y cobro de
hasta 300 mil pesos por intervenciones quirúrgicas (intervenciones que eran gratuitas en el
Seguro Popular), dijo para apaciguar las aguas: “El primero de diciembre de este año va a
estar funcionando el sistema de salud pública con normalidad, atención médica y
medicamentos gratuitos como en Dinamarca”.
En diciembre del 2022, cuando después de dos años de ineficacia e ineficiencia el INSABI
fue fusionado muy a la callada con el IMSS-Bienestar; cuando el clamor por el peor
desabasto de medicamentos de la historia se acrecentaba y había trascendido nuestras
fronteras, Andrés Manuel siguió con su malsana cantaleta: “El año próximo, a más tardar a
finales, ya tendremos un sistema de salud pública como el de Dinamarca y puede ser que
hasta mejor”.
Y dibujó su fantasía: “Vamos nosotros a garantizar, como en Dinamarca, un sistema de
salud para todos. Esto es que todos van a poder llegar, los pacientes, a un centro de salud
que va a estar en buen estado, donde van a haber médicos generales todos los días y habrá
medicamentos”.
Y apenas el 15 de abril, cuando ya sabía el destino del INSABI, tuvo la desfachatez de
decir en Juchitán, Oaxaca: “Se ríen de mí los adversarios opositores, conservadores,
corruptos, cuando digo que vamos a dejar un sistema de salud como el de Dinamarca, dicen
je je je, se ríen; bueno, no saben que yo soy hombre de palabra y que los compromisos se
cumplen. No, ahora lo estoy pensando mejor y no va a ser como el de Dinamarca, va a ser
mejor que el de Dinamarca”.
Ese es el verdadero Andrés Manuel, el que utiliza la ocurrencia como forma de engañar
incautos bien intencionados y la desvergonzada y cínica falacia como forma de gobernar.
El INSABI ya no existe y dejó en la orfandad a 12 millones de pacientes a los que nunca
atendió bien, y que pasaron en forzosa adopción a un saturadísimo IMSS que carga con 71
millones de derechohabientes y añejas carencias.
¿Qué más nos dejó de herencia?
De acuerdo con el diputado Salomón Chertorivsky el INSABI dejó 40 millones de
consultas externas sin realizar, también dejó sin realizar 7 y medio millones de consultas de

alta especialidad, 1 millón 300 mil mastografías y 1 millón 700 mil Papanicolau. Pero
además provocó la muerte de 3 mil niñas y niños por falta de medicamentos contra el
cáncer.
Irresponsable, patética e inhumana herencia.
El INSABI era la roca en la que se asentó el sueño danés del presidente, pero murió este
martes por orden de él en la Cámara de Diputados. Y murió de inanición y abandono, a
pesar de que en 2022 ejerció un presupuesto de 103 mil millones de pesos que se fueron por
el hoyo del escusado.
El sueño terminó; México no tendrá un sistema de salud como el de Dinamarca porque los
pilares de ese proyecto estaban hechos de retórica ensalivada y nunca hubo algo más allá de
eso.
Ignoro lector si Andrés Manuel responda por esto ante la historia. Pero ante quien sí debe
hacerlo es en los tribunales porque el INSABI fue un sonoro, costosísimo y criminal
fracaso, cuyo único culpable y responsable no es nadie más que el.

La carta
Una carta supuestamente escrita el 17 de este mes de abril por militantes del PRI en
Veracruz y dirigida a su líder nacional Alejandro “Alito” Moreno, logró su objetivo; armar
revuelo entre la clase política estatal.
En dicho documento 248 presuntos priistas entre los que destacan 5 expresidentes del
Comité Directivo Estatal, 35 ex diputados locales y federales, 48 ex alcaldes y 160
militantes tricolores, le piden a Alejandro “acordar las reglas y tiempos de la renovación de
la dirigencia”.
Aunque no mencionan a Marlon Ramírez Marín cuyo periodo en la dirigencia estatal
termina el próximo 14 de mayo, le hacen ver a Alito Moreno que ya les urge un cambio de
estafeta.
“La renovación de la dirigencia estatal marca una oportunidad inmejorable para reagrupar a
todas las expresiones territoriales, garantizando un cambio terso que fortalezca al PRI
estatal y aporte a la dirigencia nacional la solidez que requiere. La nueva dirigencia del
CDE debe asegurar una integración plural y auténticamente representativa en su
estructura”, le dicen en una parte de la misiva.
Lo curioso con la carta es que de los 248 supuestos “abajo firmantes” ninguno la firmó.
Además, sólo 53 son militantes activos y de ellos nomás 9 están al corriente de sus cuotas
partidistas.
Y tan no la firmaron que la gran mayoría se deslindó.

Pero la carta armó tanto barullo que este miércoles los reporteros interrogaron a Marlon
Ramírez sobre el tema y dijo textual: “Hay nombres de ciudadanos respetables a quienes la
vida interna del PRI les ha sido ajena durante los últimos siete años al menos y que, de
igual forma, en el 2021 no se tuvo el acompañamiento de muchos de ellos”.
Sobre los ex dirigentes tricolores que aparecen en el documento indicó: “Me alegra que
quienes publican la carta reconozcan la dirigencia de Alejandro Moreno Cárdenas, porque
hace unos meses hablaban de que no querían interlocución con su dirigencia, y hoy piden
reunirse con él”.
¿Quién está detrás de la misiva? ¿Quién es la mano que mece la cuna?
Por favor lector, si estás pensando en Pepe Yunes descártalo. El peroteño es lo
probadamente honesto y decente como para prestarse o auspiciar este tipo de jaladas. Por
los demás (aspirantes a la dirigencia estatal o a la gubernatura) no respondo.
Yo insisto en mi tesis. Por el poco tiempo que falta para el cambio de dirigencia (menos de
tres semanas) es difícil que al nuevo líder lo elija la militancia como sucedió en 2019.
Es probable que se nombre a un delegado con funciones de dirigente estatal que duraría en
el cargo hasta después de las elecciones del 2024. Y éste podría ser el propio Marlon
Ramírez Marín o el delegado del tricolor en Veracruz, Pedro Gutiérrez. Aunque el
nombramiento de éste lo veo un poco difícil porque es tabasqueño, y los tabasqueños se le
indigestan de muy fea manera a los priistas veracruzanos.
Veremos.
bernardogup@hotmail.com

Sobre la Firma

Recibe tu boletín en tu bandeja de entrada.