Xalapa, Ver.- (AVC/Verónica Huerta) Los propietarios de pescaderías expusieron que las autoridades si han acudido para restringir espacios y exigirles medidas sanitarias, pero nadie a decirles que condonarán el pago del servicio de luz, agua, o créditos para salvar sus negocios ante la contingencia del coronavirus.
A dos semanas de que el subsecretario de salud, Hugo López–Gatell, declaró el inicio de la Fase 2 del coronavirus en el país, las ventas en pescaderías cayeron hasta en un 50 por ciento, las autoridades de la secretaría de Salud y Dirección de Servicios de Veracruz (Sesver), y ayuntamiento de Xalapa les aplicaron restricciones, pero ningún gobierno les ha ofrecido asistencia.
Las pescaderías en la ciudad están listas para esperar a los clientes en estos días de cuaresma, época que esperan en todo el año para poder ofertar sus productos, pero empleados y propietarios expresaron su temor, porque ante el posible contagio de Covid-19, las personas prefieran quedarse en casa y dejen de salir a comprar.
Previo a la Semana Santa, los propietarios de pescaderías llamaron a sus proveedores de pulpo, calamar, filete y camarón del Océano Pacífico y del Golfo de México para que les aparten productos, y así asegurar la venta al cliente.
Este 2020 fue diferente, los encargados llamaron a los proveedores para cancelar los pedidos que habían hecho desde febrero y marzo, y decirles que les envíen la misma cantidad de cada semana, porque “hay la duda” si habrá ventas en los días de Jueves y Viernes Santo, y Sábado de Gloria.
Mientras tanto, el personal que ahí labora usa cubrebocas, gel antibacterial y tratan de aplicar la sana distancia, pero nadie les ha indicado que otras medidas sanitarias pueden utilizar para prevenir el contagio, debido a que ofertan alimentos.
En lo que no están de acuerdo empleados y patrones, es que una autoridad al parecer del ayuntamiento de Xalapa les exigió que metieran las “taras” o contenedores color anaranjado donde exponen los pescados, jaibas y mariscos, para dejar libre la banqueta.
Sin embargo, refieren los dueños, al meter los contenedores, los compradores se ven obligados a entrar al local, y es ahí cuando se hace el amontonamiento entre clientes y empleados.
Por eso creen, que es mejor dejar los contenedores en las banquetas, así hay más espacio en los locales y el cliente no entra, ni hay tanto contacto con los empleados.
La encargada de la pescadería El Gran Tiburón Blanco, Guadalupe Barradas Ceballos informó que los mariscos y pescados llega de Veracruz, Alvarado, Tabasco, Campeche, Tampico y Alvarado, así que esperan vender todo, porque ya invirtieron su dinero, y deberán pagar salarios de empleados, además de servicios como agua, luz y hielo para enfriar.
“Si vamos a trabajar, si vamos a vender, porque las ventas en las ultimas semanas mermaron para nosotros en un 50 por ciento, aquí tenemos diferentes precios: La sierra en 100 pesos el kilo, la mojarra de 70, 60, 45 pesos el kilogramo, y los camarones van de 110 y hasta 270 pesos, depende si es de río, laguna o mar” explicó.
Barradas Ceballos se mostró preocupada por los hombres dedicados a la pesca, porque si los establecimientos en ciudades dejan de vender, tendrán que hablar a los proveedores y decirles que pararan la compra.
“Tenemos que ver que los pescadores dependen de uno, y si nosotros resultamos afectados, empezamos a afectarlos a ellos, porque ya no vamos a pedir pescado, si es preocupante” afirmó la encargada de El Gran Tiburón Blanco.
Por su parte, el encargado de la pescadería “Siete Mares”, José Luis Ramírez Díaz informó que este año no pidió una mayor cantidad de kilogramos de pescados y mariscos, porque no saben si saldrán las personas a comprar en estos días de Semana Santa.
“Nadie nos ha dicho que cerremos, y creemos que no deberían ordenar que cierren porque vendemos alimentos, es un producto de primera necesidad” indicó.
Argumentó que hasta el momento, ningún funcionario de la secretaría de Salud de Veracruz les ha dado recomendaciones de cómo trabajar en los días de Semana Santa, cuando es sabido que hay conglomeraciones.
Para evitar contagios, dijo Ramírez Díaz, invitan a las familias que sólo acuda una persona a comprar, y no como en años anteriores que llegaban en grupos de cuatro o seis personas.
Finalmente el encargado confió en que las personas continuarán el consumo de pescado y mariscos a fin de que los pescadores en la costa no paren su labor, y resulten perjudicados en su economía.



