Xalapa, Ver. (AVC) Cada año, el Primer Viernes de Marzo transforma al municipio de Catemaco en el centro de ceremonias espirituales, limpias y rituales que forman parte de una tradición arraigada en la región de Los Tuxtlas.
En 2026, la conmemoración se llevará a cabo del 4 al 7 de marzo, con actividades organizadas por el Ayuntamiento de Catemaco a través de su Dirección de Turismo.
Durante estos días, el lago de Catemaco será el escenario principal de encuentros espirituales y actividades culturales que mantienen vigente una práctica con proyección nacional e internacional.
Día de los Brujos y origen de la tradición
La fecha es conocida también como el Día de los Brujos, considerada el inicio del calendario espiritual para curanderos, chamanes y practicantes de la medicina tradicional.
El significado cultural del Primer Viernes de Marzo tiene raíces en antiguas tradiciones indígenas prehispánicas de la región, con influencia de la herencia olmeca. Con el paso del tiempo, estas prácticas se fusionaron con elementos religiosos introducidos durante la colonia.
El resultado es una tradición que integra rituales indígenas, simbolismo cristiano y prácticas esotéricas, consolidándose como una de las expresiones culturales más reconocidas del sur de Veracruz.
Ritual, limpia y protección
Durante la jornada, se realizan limpias con hierbas medicinales, inciensos y rezos, así como ceremonias colectivas en las que se evocan los cuatro elementos: tierra, agua, aire y fuego.
Muchas personas acuden en busca de protección, equilibrio emocional o renovación espiritual. De acuerdo con la creencia popular, durante esta fecha “se abren portales” que permiten pedir prosperidad o liberarse de energías negativas.
Aunque algunos sectores asocian la celebración con prácticas como la llamada “Misa Negra”, el evento también tiene un componente cultural y turístico que forma parte de la identidad histórica de Catemaco.
Más allá de su carácter esotérico, el Primer Viernes de Marzo representa una manifestación cultural viva que fortalece la identidad regional y genera movimiento turístico en Los Tuxtlas.
Para muchos habitantes, la tradición es una expresión de respeto hacia la madre tierra y el conocimiento ancestral transmitido por generaciones.



