Construido en 1594, el Puente del Diablo de Coatepec conserva más de 400 años de historia colonial y una leyenda sobre un pacto con el demonio.
Xalapa, Ver.- (AVC) Hace más de 400 años, cuando las haciendas azucareras dominaban parte del paisaje de Coatepec, un hacendado mandó construir un puente de piedra para comunicar sus tierras y facilitar el traslado de mercancías. La estructura sigue en pie y, con el paso de los siglos, su historia quedó ligada a una leyenda que asegura que el diablo lo construyó en una sola noche.
Se trata del Puente del Diablo, originalmente conocido como Puente de la Santísima Trinidad, una construcción que data de 1594 y se localiza en las inmediaciones de las localidades de Puerto Rico y Las Lomas, aproximadamente a seis kilómetros al sureste de la cabecera municipal de Coatepec.
Su arco de medio punto, levantado con mampostería de piedra, forma parte de los vestigios de los antiguos caminos que conectaban las haciendas, los ingenios azucareros y las poblaciones de la región.
Pero detrás de esta obra colonial también permanece una historia transmitida durante generaciones: la de un hacendado que habría ofrecido su alma al diablo a cambio de terminar el puente antes del amanecer.
Un puente de piedra construido en 1594
La historia documentada del Puente del Diablo comienza el 25 de julio de 1594, cuando Francisco Hernández de la Higuera, propietario del ingenio azucarero de la Santísima Trinidad, celebró un contrato con el cantero poblano Agustín de Oliva para construir la estructura.
Meses después, el oficial de cantería Juan Merino se incorporó a los trabajos, en los que también participó mano de obra indígena.
La construcción tuvo un costo aproximado de siete mil pesos de la época y respondió a una necesidad económica: facilitar el paso sobre el río y comunicar las tierras dedicadas al cultivo de caña con los caminos utilizados para transportar productos agrícolas.
En aquellos años, los ingenios azucareros formaban parte de la actividad económica de la región de Coatepec. Los caminos y puentes eran indispensables para el movimiento de trabajadores, animales de carga y mercancías.
El puente recibió inicialmente el nombre de Santísima Trinidad, por su relación con la hacienda del mismo nombre, también conocida como El Grande.
Su diseño, basado en un arco de medio punto construido con piedra, permitió que la estructura resistiera el paso del tiempo y continuara siendo utilizada durante siglos.

¿Por qué se conoce como el Puente del Diablo?
Aunque existen documentos sobre su construcción, el puente terminó siendo conocido por una historia muy distinta, relacionada con un supuesto pacto entre el hacendado y el diablo.
Cuenta la leyenda que Francisco Hernández de la Higuera necesitaba construir un puente para cruzar el río que atravesaba sus tierras, pero la dificultad de la obra parecía impedir que pudiera terminarlo.
Una noche, el diablo se presentó ante él y le ofreció construirlo a cambio de quedarse con su alma.
El hacendado aceptó, aunque impuso una condición: el puente debía estar terminado antes de que cantara el primer gallo al amanecer.
Según la tradición oral, el diablo comenzó a trabajar aquella misma noche. Una tras otra, las piedras fueron colocadas hasta que el arco comenzó a tomar forma.
Conforme avanzaban las horas, el hacendado comprendió que el demonio estaba cerca de cumplir su parte del trato y que, si terminaba la construcción, perdería su alma.
Desesperado, ordenó a uno de sus trabajadores provocar el canto de un gallo antes de que llegara el amanecer.
Al escuchar al animal, el diablo creyó que el plazo había terminado y abandonó la obra.
La leyenda añade que, enfurecido por haber sido engañado, intentó destruir el puente, pero no lo consiguió. Antes de marcharse, habría dejado marcada una garra sobre una de las piedras.
Así, el puente que originalmente llevaba el nombre de la Santísima Trinidad comenzó a ser conocido como el Puente del Diablo.
Aunque no existen evidencias históricas de este episodio, el relato forma parte de la tradición oral de Coatepec.
Las historias de miedo alrededor del Puente del Diablo
La leyenda del pacto no es la única historia relacionada con esta construcción.
Durante décadas, habitantes y viajeros han asociado el puente con relatos de apariciones y sucesos inexplicables, alimentados por su antigüedad, la vegetación que rodea la zona y las condiciones de neblina que suelen presentarse en la región.
También se han registrado accidentes de tránsito en este tramo, donde las condiciones del camino y las lluvias representan factores de riesgo.
Estas historias contribuyeron a mantener vigente el nombre del Puente del Diablo, aunque su valor histórico está relacionado con la infraestructura que permitió comunicar las antiguas haciendas azucareras.
Después de cuatro siglos, el puente dejó de ser la principal vía de tránsito
El Puente del Diablo continuó funcionando como vía de comunicación durante buena parte de su historia. Con el tiempo, el tránsito de vehículos, incluidos los de carga pesada, generó preocupaciones por el deterioro de la estructura.
En julio de 2024 fue inaugurado el Puente de los Insurgentes de 1812, construido para ofrecer una alternativa vial y reducir el tránsito sobre la antigua obra colonial.
El Gobierno de Veracruz informó que el puente histórico sería conservado como parte del patrimonio de la entidad.
En abril de 2026 también se anunciaron trabajos de mantenimiento, entre ellos reparaciones en los accesos y las juntas de dilatación.
Estas intervenciones forman parte de los esfuerzos por conservar una estructura que ha permanecido en pie durante más de cuatro siglos.
¿Dónde se encuentra el Puente del Diablo de Coatepec?
El Puente del Diablo se encuentra en las inmediaciones del camino Coatepec–Las Trancas, cerca de las localidades de Puerto Rico y Las Lomas.
Para quienes recorren los alrededores del Pueblo Mágico de Coatepec, este sitio permite conocer una parte de la historia de las antiguas haciendas azucareras y de los caminos construidos durante la época colonial.
Antes de visitarlo, conviene verificar las condiciones de acceso y tomar precauciones por la circulación vehicular en la zona.
A 432 años de su construcción, el Puente del Diablo conserva dos historias: una documentada en los registros coloniales, que identifica a sus constructores y la razón económica de la obra; y otra transmitida de generación en generación, que cuenta cómo un gallo habría salvado el alma de un hacendado.







