Rio Blanco, Ver.- (AVC) El oncólogo pediatra del Hospital Regional de Río Blanco, Víctor Hugo Cabrera García, informó que el cáncer infantil registra un aumento en los últimos años, principalmente en casos de leucemia, por lo que los padres deben mantenerse atentos ante cualquier síntoma inusual en sus hijos.
El especialista explicó que uno de los mayores retos en la detección temprana es que muchos tipos de cáncer infantil presentan síntomas similares a enfermedades comunes, lo que retrasa su diagnóstico y reduce las posibilidades de recuperación.
"En efecto, hemos visto un incremento en los casos, pero lo fundamental es no dejar pasar los síntomas, si se sospecha a tiempo y se canaliza al menor con un especialista, las probabilidades de éxito en el tratamiento son mucho mayores”, comentó.
Cabrera García afirmó que actualmente el HRRB brinda atención a 50 pacientes pediátricos, la mayoría con leucemia aguda, aunque también se atienden linfomas y tumores en el sistema nervioso y los niños tienen edades que van desde el primer año de vida hasta los 21 años.
El médico insistió en que cualquier signo de alerta debe tomarse en serio y atenderse de inmediato.
"Hay que estar pendientes de síntomas como fiebre persistente por más de una semana, palidez repentina, sangrados sin causa aparente, cansancio extremo o pérdida de apetito. Si el niño ya no tiene la misma energía o pasa más tiempo dormido, es necesario llevarlo con un especialista, tal vez no sea nada grave, pero es preferible descartar a tiempo".
Así mismo lamentó que todavía se registren muertes por diagnósticos tardíos, y recalcó la importancia de no normalizar síntomas que podrían indicar un cuadro oncológico.
"Hay menores que llegan con la enfermedad muy avanzada, cuando ya poco puede hacerse, cuando lo importante es evitar esas muertes prevenibles, y aunque algunas neoplasias son más agresivas por su naturaleza, siempre se puede ofrecer calidad de vida si se actúa a tiempo”.
El oncólogo destacó también los avances logrados en la reducción de casos de abandono de tratamiento, un problema que durante años afectó la continuidad en la atención de los pacientes pediátricos.
"Hace cinco años el abandono rondaba el 3 por ciento, y hoy lo hemos reducido al 0.5 por ciento. En lo que va del año no hemos tenido ningún caso. Esto es resultado de la comunicación con las familias y del acompañamiento constante. Sin embargo, no podemos confiarnos: hay que seguir informando y apoyando para que los niños no interrumpan su lucha”.



