Boca del Río, Ver.- (AVC/José Juan García) Don Pedro Castro García es un vecino del fraccionamiento Las Vegas I de Boca del Río, cuenta con 76 años de edad y acudió a aplicarse la vacuna contra el coronavirus al Hospital Militar de La Boticaria por el deseo de vivir unos años más.
El adulto mayor aseguró que solo se ha dejado aplicar tres vacunas en su vida: dos contra la influenza y ahora el biológico que protege contra el coronavirus.
Don Pedro enviudó hace 11 años, tiene hijos, pero radican lejos, por lo que vive solo; él se cocina, se lava la ropa y se plancha.
Este lunes acudió a las cinco de la madrugada al Hospital Militar para responder a la convocatoria de las autoridades de Salud para aplicarse la vacuna contra el coronavirus.
“Pues están recomendando (aplicarse la vacuna) y todavía quiero vivir otro poquito más de tiempo, tengo 76 y quiero llegar a los 80, ya después de los 80 ya se verá”, expresó.
Castro García permaneció treinta minutos en observación después de la aplicación de la vacuna elaborada por el laboratorio Pfizer y no sintió reacciones en ese lapso de tiempo, por lo que una vez que le dieron el visto bueno se retiró a su domicilio, pero todavía se dio el lujo de bromear sobre los efectos del biológico.
“Normal, como si fuera en el Seguro, me siento así como cuando tomo aguardiente”, comentó.
Por su parte, Raúl Camacho Sandoval, de la colonia Ejido Primero de Mayo Norte, llegó alrededor de las siete de la mañana al Hospital Militar para la aplicación de la vacuna contra el coronavirus y abandonó las instalaciones a las 10:00 horas, pero consideró que el proceso resulta tardado por el llenado de un formato.
“Hay muchas deficiencias, está muy lento para aplicarle a uno la vacuna”, refirió.
Cabe mencionar que los vecinos de los fraccionamientos Las Vegas I y II y las colonias Ejido Primero de Mayo y Primero de Mayo Sur esperaron bajo los rayos del sol por horas para ingresar al Hospital Militar de La Boticaria para recibir la vacuna contra el coronavirus, a diferencia de otros lugares, como el Centro Integrador del Bienestar, donde se instalaron carpas para permanecer en la sombra durante la espera.



