Papantla, Ver.- (AVC) La vainilla de Papantla no comienza en una botella ni en una cocina, sino entre la humedad, la sombra y las manos de productores que han cultivado esta planta durante generaciones.
Cada flor de vainilla representa un proceso delicado. Su polinización debe realizarse con precisión y, a partir de ese momento, comienza un periodo de varios meses de cuidados antes de que las vainas puedan ser cosechadas y sometidas al proceso que permite desarrollar su característico aroma.
Detrás de cada vaina se encuentran productores que conocen los tiempos de la planta, las condiciones de la tierra y el comportamiento del clima, conocimientos que han pasado de generación en generación.
En el Totonacapan, el cultivo de la vainilla forma parte de la identidad de Papantla y de una tradición que permanece vinculada con las familias que continúan trabajando la tierra.
Cultivar vainilla requiere paciencia, conocimiento y tradición, desde la polinización de cada flor hasta la cosecha y el proceso de beneficiado.
En Papantla, Veracruz, el aroma de la vainilla también representa la historia de un territorio y el trabajo de quienes mantienen vivo uno de los productos más emblemáticos de la región.



