Conoce la historia de la antigua Normal Rural de Perote, cerrada en 1969, y las leyendas que rodean sus ruinas en los bosques de Ximonco, Veracruz.
Xalapa, Ver. (AVC).- Entre los bosques de las faldas del Cofre de Perote permanecen las ruinas de una escuela que alguna vez albergó a cientos de estudiantes. Hoy, sus pasillos abandonados atraen a personas interesadas en la historia, la fotografía y las leyendas paranormales que rodean a la antigua Normal Rural Enrique Rodríguez Cano.
Donde antes había aulas, dormitorios, comedores y talleres, ahora quedan paredes deterioradas, ventanas sin cristales y espacios cubiertos de grafitis. El viento atraviesa las instalaciones y el bosque rodea un edificio que lleva más de cinco décadas sin funcionar como escuela.
Ubicada en Ximonco, municipio de Perote, la antigua Normal es conocida por los relatos de voces, pasos y siluetas que algunos visitantes aseguran haber percibido durante sus recorridos.
Sin embargo, detrás de su fama de sitio embrujado existe una historia documentada sobre la formación de maestros rurales y la represión política que llevó al cierre de la institución en 1969.
De hospital para tuberculosos a escuela de maestros rurales
El edificio fue proyectado inicialmente como un hospital para atender a personas con tuberculosis, de acuerdo con referencias históricas sobre su construcción.
Su ubicación en Ximonco, entre bosques y lejos del centro urbano de Perote, respondía a la necesidad de aislamiento de los pacientes. Sin embargo, el proyecto hospitalario no prosperó como estaba previsto.
En 1952 se fundó la Escuela Normal Rural Enrique Rodríguez Cano en Misantla. Años después fue trasladada a Perote, donde comenzó a funcionar en 1956.
La institución ofrecía una oportunidad educativa a jóvenes de origen campesino y familias con recursos limitados. Los alumnos recibían alojamiento, alimentación y apoyos para continuar sus estudios, bajo un modelo de formación de maestros destinados a comunidades rurales.
La vida escolar se extendía más allá de los salones. El plantel contaba con dormitorios, cocina, comedor, enfermería, lavandería, talleres, espacios deportivos y áreas para prácticas agrícolas y ganaderas.
Los estudiantes no solo asistían a clases. También compartían actividades cotidianas, participaban en labores comunitarias y se preparaban para enseñar en localidades donde el acceso a la educación era limitado.
El cierre de 1969 que dejó abandonada la Normal de Perote
La historia del inmueble cambió durante el gobierno del presidente Gustavo Díaz Ordaz, en un periodo marcado por la represión del movimiento estudiantil de 1968 y la matanza de Tlatelolco.
Después de estos acontecimientos, las escuelas normales rurales de México enfrentaron hostigamiento y clausuras. La Normal de Perote fue cerrada en agosto de 1969, por decreto presidencial, y sus estudiantes tuvieron que continuar su formación en otros planteles.
Un informe de la Dirección de Investigaciones Políticas y Sociales, fechado el 2 de febrero de 1969, registró un mitin de alumnos de la institución, quienes expresaron su respaldo a movimientos de otras normales rurales del país y al movimiento estudiantil del entonces Distrito Federal.
Reportes periodísticos señalan que, durante el cierre, el Ejército ocupó las instalaciones y se retiraron o destruyeron muebles y archivos.
Con ello desapareció buena parte de los materiales que documentaban la vida cotidiana y las generaciones que estudiaron en sus aulas.
El edificio quedó como testimonio de una etapa de la educación rural mexicana y de las decisiones políticas que interrumpieron la historia de esta comunidad escolar.

Las leyendas paranormales de la antigua Normal de Perote
Con el paso de los años, el abandono de las instalaciones y su ubicación entre los árboles contribuyeron a que la antigua escuela se convirtiera en escenario de historias paranormales.
En videos, publicaciones y testimonios difundidos en redes sociales, algunos visitantes aseguran haber escuchado voces, pasos y ruidos inexplicables cuando aparentemente no había otras personas cerca.
También circulan relatos sobre siluetas que aparecen en los pasillos, figuras observadas desde las ventanas y movimientos en espacios donde antes funcionaban los dormitorios.
Estas versiones no cuentan con evidencia que permita confirmar fenómenos sobrenaturales, pero forman parte de la tradición oral reciente que rodea al inmueble.
Su fama de lugar embrujado está relacionada con el deterioro de la construcción, el aislamiento del bosque y la historia de una escuela que cerró de manera abrupta.
¿Se realizan rituales en los salones abandonados?
Otra de las historias que circulan sobre la antigua Normal Rural de Perote es la supuesta realización de rituales en su interior.
En el inmueble se han observado grafitis, símbolos pintados en las paredes y espacios intervenidos por personas que han ingresado a las instalaciones.
Algunos visitantes relacionan estas marcas con prácticas satánicas, aunque su presencia no demuestra que se hayan realizado rituales.
Las condiciones del lugar también contribuyen a las experiencias que relatan quienes lo recorren.
El viento que pasa entre las ventanas rotas, las bajas temperaturas de la región y los sonidos que se amplifican en los pasillos pueden generar sensaciones poco habituales, especialmente al caer la tarde.
A ello se suma el conocimiento de su historia. Saber que cientos de jóvenes estudiaron y vivieron en estas instalaciones antes de que la escuela fuera cerrada durante un periodo de represión política cambia la manera de observar sus espacios.
Para quienes se interesan por lo paranormal, estos elementos alimentan las leyendas. Para antiguos alumnos e investigadores, el inmueble conserva principalmente la memoria de una comunidad educativa que desapareció de ese lugar.
Dónde está la antigua Normal de Perote y qué considerar para visitarla
La antigua Escuela Normal Rural Enrique Rodríguez Cano se encuentra en Ximonco, a unos kilómetros de la cabecera municipal de Perote, en una zona boscosa de las faldas del Cofre de Perote.
El entorno ha despertado el interés de fotógrafos, creadores de contenido, exploradores urbanos y viajeros que buscan conocer espacios relacionados con la historia regional.
Sin embargo, se trata de un inmueble abandonado y deteriorado, por lo que no debe considerarse un atractivo turístico acondicionado para recorridos.
Antes de desplazarse es importante verificar las condiciones de acceso y los permisos correspondientes. No se recomienda entrar a los edificios sin autorización ni supervisión especializada, debido al riesgo de desprendimientos, pisos inestables y otros daños estructurales.
Quienes deseen conocer el entorno deben considerar las bajas temperaturas, la posibilidad de niebla y los cambios de clima en la región de Perote. Tampoco existe información confirmada sobre horarios de visita o servicios turísticos dentro del inmueble.
A lo largo de los años, su extensión y valor histórico han motivado propuestas para recuperar las instalaciones y destinarlas a proyectos educativos, de investigación o de conservación documental.
Mientras tanto, la antigua Normal de Perote continúa siendo parte de la memoria educativa de Veracruz, aunque para muchos visitantes su historia sigue llegando a través de las leyendas que circulan sobre sus pasillos abandonados.







